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La ruta mágica de Harry Potter en Edimburgo


Joanne Rowling nació en 1965 en Bristol (Inglaterra) y siempre quiso ser escritora. Estudió en la Universidad de Exeter, pasó un año en París y luego se mudó a Londres. En 1990 nació Harry Potter en un tren que iba desde Manchester hasta la estación de King's Cross en Londres. Durante los siguientes años, Joanne se dedicó a inventar un mundo de magia que, sin saberlo, resultaría involvidable para millones de personas en todo el mundo. Se mudó a Portugal para dar clases de inglés, se casó y tuvo a su hija Jessica en 1993. Sin embargo, el matrimonio no funcionó y ese mismo año, se divorció. Decidió mudarse a Edimburgo, donde vivía su hermana. Para cuando se mudó a la capital escocesa, ya tenía escritos los tres primeros capítulos de Harry Potter y la Piedra Filosofal. En Edimburgo, comenzó a trabajar como profesora en diferentes colegios pero siguió escribiendo en sus ratos libres. Los tres capítulos del primer libro de la saga fueron enviados a varias editoriales, pero ninguna abrió sus puertas a la talentosa escritora. No fue hasta 1997 que la editorial Bloomsbury decidió publicar el primer libro, con la condición de publicarlo bajo el nombre de J.K. Rowling y no Joanne Rowling. Buscaban omitir el género de la escritora, pues pensaban que siendo una mujer, no vendería muchos libros para chavales jóvenes (increíble, pero así fue). La "K" no pertenece a su nombre, pero eligió esa letra por Kathleen, su abuela paterna. El libro resultó ser todo un éxito, tanto que otros seis títulos fueron publicados posteriormente con el mismo o más éxito que el primero. En 2001, la adaptación cinematográfica del primer libro veía la luz, la cual se apagaba en 2011 con el lanzamiento de la última película (Harry Potter y las Reliquias de la muerte, parte 2). 
 
Se culpa a Edimburgo de gran parte de la inspiración de la escritora británica para crear este mundo de magia y fantasía. A continuación, te contamos qué lugares no debes dejar de visitar en Edimburgo si eres fan de Harry Potter. Advertencia: ¡información no apta para muggles!
 
Nicholson's Cafe
 
Cuando Joanne se mudó a Edimburgo, comenzó a frecuentar algunas cafeterías. Cuenta que su hija Jessica se quedaba tranquila al entrar en las cafeterías, y eso le permitía escribir algunas líneas de la saga. No es cierto, sin embargo, que tuviese que "pasar todo el día en una cafetería para poder entrar en calor puesto que era tan pobre que no podía pagar la calefacción" o que "era tan pobre que escribió Harry Potter en servilletas de papel porque no tenía para cuadernos". Se trata de dos bulos que se extendieron gracias a guías no cualificados en la ciudad, y que la propia escritora tuvo que desmentir en su día. ¿Qué cafeterías frecuentaba J.K. Rowling? Bueno, una de esas cafeterías era el Nicholson's Cafe (dirección: 6A Nicolson Street, EH8 9DH). Pasaba largos ratos allí, sobre todo porque uno de los dueños era su cuñado. Más tarde, el lugar se convirtió en un buffet de comida china, y fue entonces cuando el dueño, Eddie Ng, comenzó una campaña de marketing que relacionaba su buffet con Harry Potter. El buffet no triunfó, y en un intento desesperado, Eddie intentó vender la cafetería a J.K. Rowling por 1 millón de libras, oferta que amablemente la escritora rechazó. Desde 2009, es el Spoon Cafe, donde puedes encontrar incluso una placa conmemorativa.

 
The Elephant House
 
Esta cafetería (dirección: 21 George IV Bridge, EH1 1EN) probablemente sea la más famosa para los fans de Harry Potter, sobre todo porque en la entrada tienen un cartel bien grande donde se puede leer "Birthplace of Harry Potter" (lugar de nacimiento de Harry Potter). Es cierto que J.K. Rowling visitó esta cafetería y escribió allí, pero no es correcto decir que es el lugar donde nació el chico que vivió. Como ya hemos visto, la idea nació en un tren desde Manchester hasta Londres en 1990 y además, esta cafetería no abrió sus puertas hasta 1995, cinco años más tarde del nacimiento oficial de la saga. Sin embargo, el marketing ha funcionado de manera espectacular y a menudo se pueden ver largas colas de turistas esperando para tomarse una fotografía por fuera del local. El baño, incluso, se ha convertido en un mural creativo para pottéricos. 

 
Cementerio de Greyfriars 
 
Desde la parte de atrás del The Elephant House se puede admirar el cementerio de Greyfriars, uno de los cementerios más históricos e importantes del centro de la ciudad. Te sorprenderá saber que, hoy en día, resulta de lo más normal pasear por antiguos cementerios (aunque siempre respetando el origen del lugar, por lo que no se ve bien jugar a la pelota, o subirse encima de las tumbas como si fueran mesas). El sitio es famoso por ser el lugar donde residió Bobby Greyfriars, el perro más fiel del país (hablando de bulos, ¡no es ninguna tradición tocarle la nariz a Bobby!), pero también por haber servido de inspiración para Rowling, quien solía pasear por el recinto en busca de tranquilidad. Entre las tumbas, podemos encontrar algunas muy interesantes:
 
-William McGonagall, quien se ganó la fama de mal poeta especialmente por importarle poco lo que la gente pensase de su trabajo. Las críticas se basaban en que no tenía arte ninguno y que pensaba que escribir poesía consistía simplemente en rimar palabras. McGonagall es el apellido de Minerva, queridísima bruja, animaga, profesora de Hogwarts y líder de la Casa Gryffindor. 
 
-Elizabeth Moodie, lo poco que sabemos de esta mujer es que su marido era James Baird, de quien tampoco parece haber demasiada información oficial. Los pottéricos estarán pensando directamente en Alastor Moody, alias "ojo loco", conocido por ser el auror más famoso de todos los tiempos y miembro de la Orden del Fénix. 
 
-Margaret Louisa Scrymgeour, hija mayor de Henry Scrymgeour, séptimo Conde de Dundee. El apellido Scrymgeour se utilizó para el Ministro de Magia en el libro "Las Reliquias de la Muerte", Rufus Scrimgeour, quien fue asesinado por el que no debe ser nombrado tras negarse a revelar el paradero de Potter.
 
-Thomas Riddell, capitán fallecido en Trinidad y Tobago con tan sólo 26 años de edad. Sin embargo, para los fans de Harry Potter Thomas Riddell es el temible Voldemort ("Tom Marvolo Riddle" se transforma en "I am Lord Voldemort") y su tumba se ha convertido en un lugar de peregrinaje para los pottéricos, quienes no dudan en llevarle flores. 

 
George Heriot School
 
Desde el mismo cementerio de Greyfriars se puede admirar este histórico colegio cuyos inicios se remontan a 1628. Se piensa que fue el estímulo que ayudó a crear el colegio de magia de Hogwarts, no sólo por su impresionante arquitectura sino por su funcionamiento interno. Este colegio divide a sus estudiantes a lo largo de cuatro casas: Lauriston (por la calle en la que está, Lauriston Place, y cuyo color es el verde), Greyfriars (por el cementerio, y cuyo color es el blanco), Raeburn (por el pintor Henry Raeburn, y cuyo color es el rojo) y Castle (por el castillo de Edimburgo, y cuyo color es el azul). 
 
Hablando de diferentes casas, se dice que nuestra querida Joanne tomó la idea del Sombrero Seleccionador de las ceremonias de graduación de la Universidad de Edimburgo, entidad que sigue tradiciones que se remontan a su fundación en 1583. Una de esas tradiciones es que el director use un histórico sombrero, llamado Geneva Bonnet, para dar un pequeño toque en la cabeza de los estudiantes. 
 
Victoria Street
 
Muy cerca del cementerio se encuentra una de las calles más pintorescas de Edimburgo, Victoria Street. Posee una interesante mezcla de colorida arquitectura y una gran variedad de establecimientos independientes de todo tipo, entre los que destaca una tienda temática de Harry Potter, aunque no es la única que hay en la ciudad. Al parecer, Victoria Street fue la principal musa tras la creación del Callejón Diagón. Su simimilitud es tal que hasta los muggles sospecharían del parecido, pero si con la apariencia no es suficiente, se disiparán tus dudas al saber que en Victoria Street es donde vivió el Mago de West Bow, ejecutado por práctica de brujería en 1670. 

 
Hotel Balmoral
 
Ya hemos hecho un interesante recorrido por los lugares que inspiraron a J.K. Rowling, pero ¿sabes dónde finalizó la saga? Fue en un lujoso hotel de Princes Street en Edimburgo (un poco más alejado de la zona que hasta ahora hemos visto, pero igualmente accesible a pie) llamado Hotel Balmoral. En Enero de 2007, en la habitación 552, ahora llamada "J.K. Rowling Suite", la famosa escritora escribió las últimas líneas del séptimo libro de Harry Potter (Las reliquias de la muerte). El hotel añadió una aldaba con forma de búho en la puerta de la suite en su honor (por Hedwig, lechuza y compañera mágica de Harry).


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